La vida es un viaje a veces muy duro, otras maravilloso y siempre un camino de aprendizaje.

Si quieres saber más del viaje de mi vida, te cuento los principales episodios que me han traído hasta aquí.

DEJAR ATRÁS TU PRIMER HOGAR

Mi infancia estuvo marcada por el divorcio de mis padres, que pusieron 1200 km de distancia entre sí, y por el accidente de mi madre. Fue un accidente de equitación, el caballo la echó al suelo y luego le dio una patada en la cabeza, dejándola en coma durante tres meses.

Crecí muy deprisa y he aprendido muy pronto a estar sola y a confiar sólo en mí misma.

Sin querer, mi madre me enseñó lo más importante de la vida: no rendirse nunca.

Con quince años decidí ir a vivir con mi padre, al norte de Italia. Quería conocerle más de cerca y tener la experiencia de vivir con él. Pero no fue como esperaba y nuestra relación se resiente mucho.

La experiencia de dejar mi tierra Siciliana para ir al norte no fue fácil, me encontré con muchos prejuicios hacia los sureños, además todo era distinto y para adaptarme, yo también debía de cambiar.

Al acabar la carrera de diseño, con veintitrés años, me mudé a Barcelona.

      EL SEGUNDO GRAN GOLPE

Tan solo un mes después de llegar a Barcelona, diagnosticaron a mi padre una leucemia, el tratamiento que debía salvarle la vida le debilitó y en apenas dos meses estaba en la recta final de su vida.

Acompañarle en aquellos momentos fue otra experiencia  que me cambió profundamente. Cuando vi que había perdido la posibilidad de reconciliarme con él, me di cuenta de que no sabía lo importante que era para mí.

Con el tiempo me di cuenta de que no estaba bien, a pesar de tener un trabajo bien avenido y amigos y fiestas, en realidad estaba rota por dentro.

Así que decidí pedir ayuda a un terapeuta.

Gracias a la terapia he podido calmar las heridas del pasado, aprender a expresar lo que me estaba pasando y poner los límites que necesito.

He entrenado mi conciencia, ahora ya no soy tan esclava de mis automatismos, tengo más libertad para decir “sí quiero” o “no quiero”.

Puedo conectarme más fácilmente con mis necesidades y procurar satisfacerlas.

       ENCONTRAR TU PROPIO CAMINO

Tras mejorar mucho mi calidad de vida, decidí formarme para poder ejercer como terapeuta y counselor Gestalt con diferentes escuelas y maestros. De hecho sigo formándome ya que aprender es una de mis pasiones.

Actualmente, llevo desde 2011 acompañando a personas que, como yo, han pasado por muchas batallas y están a punto de perder la fe en la vida y en sí mismos.

La terapia no promete un éxito rápido y fácil. Pero sí te ayuda a desarrollar las capacidades necesarias para gestionar tus experiencias y a tomar las decisiones más apropiadas para restablecer tu bienestar.

Si quieres que hablemos, puedes reservar tu video llamada clicando aquí.