Me hacen una entrevista: ¡Migramos!

Me entrevistan:

¡Migramos!

Me lo he pasado muy bien y ha sido una gran experiencia, ¡gracias Jack y Ronja!

La experiencia de migrar no es moco de pavo, remueve mucho y permite a la persona hacer determinados aprendizajes. De esto se ocupa el pod-cast de Jack Viamonte, te lo recomiendo, son entrevistas a professionales de diferentes campos que tiene en común la experiencia de haber dejado la madre pátria para crearse una vida en el extranjero. 

Para mi ha servido para romper el hielo con el podcast, me ha gustado tanto la experiencia que estoy planenado mi propio podcast, estate atento porque pronto vendrá contenido nuevo para el blog 😉

No me enrollo más, aquí abajo dejo mi entrevista.

 

Libérate: encuentra el «punto cero» en tus polaridades

Liberate: encuentra el punto cero en tus polaridades.

Uno de los aspectos de la Terapia Gestalt que más me gusta es, sin duda, su visión de las polaridades.

Me explico.

Las polaridades no son nada nuevo bajo el cielo, provienen de la filosofía y antes, de la religión. Lo novedoso es aplicar esta visión al comportamiento humano. 

Los humanos, en general, tenemos la tendencia a identificarnos con determinadas características que acostumbran a excluir su opuesto. 

Bien.

Esta, evidentemente, es una generalización. Pero vamos a ver otro ejemplo.

El ejemplo de una mujer de 25 años que deja su trabajo bien pagado y reconocido para seguir la pasión que le dicta su corazón. Romántico ¿verdad?

Bien, pongamos el caso que la familia le diga: «Nunca tendrás dinero o te podrás realizar si sigues tu pasión, esto que haces son tonterías». Evito entrar en detalles porque tengo tantos ejemplos reales que me cuesta elegir uno. Desde ser profesora de yoga, a ser terapeuta, a ser escritora o técnica web… En general, cuando el sueño de una mujer se aleja del camino que su familia ha «elegido» para ella, se le «maldice» con pobreza y insatisfacción.

A menudo este escenario de desgracia se extiende a la vida personal y el ataque incluye un gratuito «nunca estarás contenta, te quedarás sola» o «siendo así no encontrarás nadie que te quiera y con quien ser feliz».

A menudo, la persona en cuestión lucha consigo misma y sacrifica su felicidad y realización para quedarse en el camino marcado, el que se percibe como «correcto». Hasta que la ansiedad, el malestar, la falta de sentido… la empujan a tomar una decisión. Entonces la mujer en cuestión (o el hombre, esto no va de género) acepta la «maldición». Es como si dijera: «Ok, acepto que no seré rica, y quizás tampoco encontraré alguien con quien compartir mi vida, pero voy a seguir mi corazón».

Acepta pagar el precio que su familia le pide, aunque realmente no haga falta.

No está escrito que seguir el dictado de tu corazón te lleve a la pobreza o a la soledad. De hecho, es al revés. Cada día hay más ejemplos de personas muy felices y realizadas que cobran un buen sueldo y tienen una familia feliz haciendo lo que les gusta.

Sin embargo, una alianza familiar mal entendida, mezclada con la necesidad de alejarse del rol de sumisión que ha estado interpretando, la llevan a la otra polaridad.

«Sumisión/rebelión» es una polaridad que podemos jugar infinitamente en nuestra vida, pero como en toda polaridad, los extremos se excluyen y con ellos la posibilidad de sentirnos completas y satisfechas.

En posición sumisa, generalmente al volver de una visita a mi familia (o de mi jefe, o de mis amigos), dejo de lado mi corazón. Cuando me rebelo y sigo mi corazón, a veces renuncio a que mi familia me mire con amor; o al éxito que conlleva caminar con la cabeza alta y la corona bien puesta.

Lo bello de toda polaridad es lo que la Gestalt llama el «punto cero». O sea, el lugar en que puedo contemplar ambas polaridades y reconocerlas como mías, sin identificarme exclusivamente con una de ellas.

Cuando reconoces que eres ambas polaridades y las puedes soltar, liberándote, es cuando habitas el vacío fértil, un lugar de gran paz y riqueza.

Desde ahí puedo seguir entregándome a mi familia y los que me quieren y se preocupan por mí y, al mismo tiempo, seguir mi corazón. Nadie me lo impide. De hecho, creo que dejar de lado una parte de mí, no me hace más fuerte. Solo mas pobre.

Yo soy quien quiere ser mirada con amor por mi familia y la que quiere que crean en mí y que me deseen lo mejor del mundo; y también soy la que no quiere renunciar a seguir mi pasión para ello. Cuando trabajo para llegar al «punto cero», puedo ser una artista bien pagada y realizada.  Está claro que es más fácil escribir o hablar de ello que hacerlo, por esto puedo acompañarte con las sesiones de Terapia Gestalt para que puedas encontrar tu «punto cero», que es el lugar más fértil de ti mismo.

¿Qué diferencia a la Terapia Gestalt de otras terapias?

Sobre la Terapia Gestalt

Quizás tengas conocimientos sobre la terapia gestalt o quizás no; sea como sea, merece la pena explicar las bases de este enfoque terapéutico.

La terapia gestalt adopta un enfoque humanista, ayuda a las personas a adquirir conciencia y responsabilidad de sí mismas. Se centra en el presente porque el pasado ya se fue y el futuro todavía no ha llegado. Se considera que pasado y futuro no son reales, lo que es real es lo que te pasa aquí y ahora que está relacionado con tu pasado y afectará a tu futuro. 

La terapia gestalt se propone entrenar la capacidad de «darse cuenta» de la cual disponemos los seres humanos. Solo cuando te das cuenta de lo que estás haciendo en tu vida y con tu vida, puedes proponerte cambiarlo.

El cambio se da cuando te haces responsable de tus pensamientos,  sentimientos o acciones. Hacerte responsable de ti misma conlleva un crecimiento. El proceso terapéutico es un proceso madurativo, por esto podemos afirmar que la terapia gestalt, también conocido como counseling gestalt, tiene una tendencia psico-educativa más que psico-correctiva.

El proceso terapéutico que ofrezco se adapta al ritmo de la clienta, no acostumbro a forzar los tiempos, ni pararlos: cada persona tiene su velocidad y su mochila que llevar y a medida que se da cuenta de que está llena puede decidir aligerarla. En ocasiones arrastramos experiencias pasadas que no se han podido cerrar del todo o una herida emocional que no ha «cicatrizado» bien. Otras veces sentimos un gran vacío existencial que no sabemos cómo llenar. 

En la terapia entra toda la vida y todos sus aspectos: tanto el emocional, como el profesional; desde la relación con la familia o la pareja, hasta la relación con una misma. Juntas podemos trabajar sobre cómo gestionar saludablemente un duelo o cómo prepararte para cambiar tu profesión y esto lo hacemos aprendiendo a escuchar a tus emociones, que son las que determinan tus pensamientos. Si las ignoras estás ignorando más de un tercio de tus facultades. 

Sobre el Psicoanálisis

El psicoanálisis se considera el primer sistema estructurado de psicoterapia, se conoce también como teoría psicodinamica y cree que sin importar la edad  de la persona, los problemas que experimente se basan en sus experiencia de la infancia. En este tipo de terapia es usual examinar el inconsciente del paciente e interpretar los pensamientos externos, los comportamientos y las expresiones para encontrar la etapa del desarrollo de la infancia en la que se ha quedado atascada la persona. Tiene sus técnicas y sus teorías para trabajar esta situación, en el blog encontraras un articulo que habla más extensamente de este tema. 

Sobre la Terapia Cognitivo-conductual

La terapia cognitivo/conductual se fundamenta en la teoría que sostiene que son los patrones cognitivos (los pensamientos) que el paciente ha aprendido los que condicionan a su comportamiento externo e interno. Los conductistas/ cognitivos aceptan que el aprendizaje social en la infancia juega un papel importante en el desarrollo. Lo que el niño aprende gracias a la educación y la observación del mundo puede afectar su comportamiento adulto. Ponen todo el énfasis en la conducta y en las técnicas (ejercicios) para modificarlas o eliminarla.

Si tienes preguntas sobre cómo la terapia Gestalt puede hacerte crecer de forma distinta a otras terapias, te invito a solicitar una primera sesión gratuita conmigo.

Recalculando ruta… y objetivo

Creo que cada vez que nos «extraviamos» del camino que hemos decidido recorrer, lo único que podemos hacer es parar un momento y recalcular la ruta.

Difícilmente me rindo. Soy una Capricornio muy testaruda.

Y lo más normal del mundo es recalcular la ruta, Google Maps lo hace continuamente. 

A los humanos quizás nos cuesta más aceptar que nuestro día a día no es como esperamos, como debería ser. Que nos hemos alejado de nuestro objetivo y sería mejor recalcular la ruta.

Esta es una tarea que nos remueve íntimamente. 

A veces entra en juego un auto-juicio como: «si no consigo que mi vida sea como debería ser, es que no soy suficiente buena».

A veces vinculamos nuestra valía personal al éxito de nuestro objetivo. Esto es peligroso. De hecho, somos dignos de ser amados por el mero hecho de respirar. 

No deberíamos tener que hacer nada para merecer el amor. 

Y no es así. A menudo crecemos sintiendo que debemos hacer algo para merecer el amor de nuestros padres o nuestro círculo. Sacar buenas notas, comer todo lo que queda en el plato, no molestar, no hacer ruido, no contestar y no llevar la contraria a los adultos. 

Y quizás nos hayamos llegado a sentir bien siendo «niños buenos»: esa es la peor trampa.

Haber aprendido que mis padres me dan amor cuando hago una determinada cosa o soy una determinada persona es una trampa muy peligrosa porque limita de una manera poderosa mi libertad. 

De repente dejo de tocar el violín porque «no te sirve de nada, no vas a ganar dinero con esto», o dejo el dibujo después de escuchar que «en nuestra familia nadie ha sido nunca un artista, somos muy científicos». 

A veces, de adultos llega una insatisfacción, un estar perdidos, no saber quiénes somos y qué queremos. 

Es un momento sagrado en la vida adulta de una persona, cuando los roles interpretados por beneficio y placer ajeno se empiezan a despegar de la persona y esta finalmente puede descubrir qué significa vivir encajando en un molde bien estructurado, satisfaciendo las expectativas de otros por amor. 

Mucha gente no llega a cuestionarse nunca el papel que juega en la vida, les parece bien vivir actuando en rebelión o sumisión con el mandato familiar. 

Otros se van dando cuenta de que no son libres. A pesar de que lo deseen y lo intenten, ven que sus esfuerzos están abocados al fracaso y no acaban de entender qué pasa. 

A la luz de estas consideraciones me pregunto si no sería mejor recalcular el objetivo en lugar de recalcular la ruta, ¿qué opinas?

¿No será que he adoptado un objetivo poco coherente con quien soy?

¿Qué puede sentir un artista en una familia de científicos? 

Me gustaría que reflexionaras sobre cuáles han sido y cuáles son las expectativas de tu familia sobre ti y tu vida. 

  • ¿Que quería tu madre cuando eras pequeña?
  • ¿Y tu padre?
  • ¿Puedes identificar el «discurso» de tu familia?

Si ha llegado el momento de recalcular tu ruta o reconsiderar tu objetivo, las sesiones de terapia Gestalt conmigo te van muy bien. 

¡Feliz día!

Cómo aprendo a estar mejor

Estoy siguiendo la Newsletter de una psicóloga que también escribe todos los días. Ayer hablaba de la diferencia entre personas introvertidas y extrovertidas. Y realmente me ha servido mucho leer su email por la claridad con la que explicaba algo tan sencillo y real como que existen personas que, en contacto con la gente, pierden energía; mientras que otros la ganan.

Soy una persona introvertida y al leer sus palabras me di cuenta de que mi introversión es un problema para mí. A menudo no me respeto exigiéndome más de lo que conviene dar. Luego no estoy bien. 

En Navidad, después de un día de familia a tope, me encontraba vacía. Y no es porque pasara nada especial: me divertí y estuve bien con gente a la que amo.

Esto no quita que al final del día me sintiera vacía. 

Mi amiga Belén está encantada con el hecho de rodearse en grupos. Sea una cena con amigos, salir a bailar o los días de familia… veo que se recarga. 

Para mí, en cambio, el contacto uno a uno es mucho más gratificante y respetuoso. 

Pues mira: ¿te imaginas una pareja en la que uno de los dos es introvertido y el otro es extrovertido? Mi tía y su marido. Ella es un culo inquieto, ahora que está jubilada se dedica a organizar grupos de turismo para la tercera edad, con 60 años se ha reinventado y está súper contenta. Su marido, por su parte, no quiere montarse en un tren o un avión y no le gustan los hoteles ni los restaurantes. Es bastante extremo. 

Llevan juntos 50 años. 

Mi tía está frustrada porque le gustaría que su pareja estuviera más con ella e imagino que él está frustrado porque se siente solo. 

Ambos se sienten solos.

¿Qué hacer en este caso?

¿Cómo lo gestionarías tú?

A mí me sirvió mucho el poder hablar abiertamente con mi pareja y encontrar el «tercer lugar más saludable». Esto significa que no era mi camino ni era el de mi pareja, sino que era un lugar nuevo que incluyese ambas posiciones sin la predominancia de ninguna. 

Si te interesa profundizar en cómo vivir tu vida dándoles la palabra a todos los aspectos de ti para escuchar al más saludable en cada momento, las sesiones de terapia Gestalt conmigo te interesan.

La diferencia entre terapia gestalt y counselling

Hay un blog por ahí que se dedica a hablar peste y cuerna de la terapia Gestalt. No me he metido mucho, pero sé que existe. Me recuerda al clásico marido despechado tras el abandono de su compañera al comenzar la terapia.

Me sabe mal por él. 

Lo que no te cuentan de la terapia Gestalt es que la mayoría de terapeutas no tenemos amparo legal. ¿Qué significa eso? Que un psicólogo nos puede demandar por intrusismo. Para mí esto es aterrador. Los altos representantes de la comunidad de terapia Gestalt no pueden ofrecer amparo legal, a pesar de que la Unión Europea reconozca la formación experiencial típica de la Gestalt como un grado universitario.

Existe una figura profesional, el Counselor Gestalt, que tiene la misma función de un terapeuta gestalt, la misma formación. En Europa (Inglaterra o Italia, por ejemplo) es una carrera reconocida por el Ministerio de Educación. La mayoría de profesores de Gestalt en España aconsejan cursar Psicología, por si acaso, por estar seguros. O sea: reconocen que hay un problema, aunque no se hacen cargo de ello.

¿Por qué siguen formando personas con una gran pasión y sin el grado de Psicología? Hay intereses económicos evidentemente, no es lo mismo dar clases solo a los psicólogos de Barcelona que a todos los «buscadores», si  con un curso de 300 horas uno puede acreditarse como Counselor y ejercer la profesión, como es mi caso.

Es cierto, hoy en día en España el público no conoce la figura del Counselor. Y se debe dar a conocer, poco a poco. El hecho de que los Counselors seamos pocos significa que este tema no ha calado en mis compañeros terapeutas.

¿Qué pasa? ¿La gran mayoría de mis colegas no se mueven para buscar amparo legal? Ni idea. 

Hay alguna idea absurda de que si no visualizo la posibilidad de la demanda, esto no ocurrirá (me lo han confesado). Es lo típico de «visualiza lo positivo y todo irá bien».

Por otra parte, hay quien considera que no es para tanto. Al fin y al cabo, en las demandas que ha habido no se ha llegado a una condena. Sin embargo, a mí esto no me tranquiliza. Solo la idea de que alguien me pueda denunciar por intrusismo profesional me parece profundamente injusto. Como si fuera una vulgar hechicera, charlatana cualquiera, ¡qué vergüenza! No solo me asusta, me siento menospreciada. Si alguien tiene la posibilidad de denunciarme, las cosas no van muy bien ¿no?

No te equivoques, no pienses que mis colegas, o yo misma, que no tengo el grado de Psicología, no estamos preparados y preparadas. Personalmente, hago formaciones continuas para integrar herramientas nuevas. A menudo hacemos más formación y supervisión que muchos graduados que van por libre. Somos grandes profesionales, grandísimos; y no merecemos que la Asociación Española de Terapia Gestalt nos deje en este vacío legal. 

La solución que proponen es que nos llamemos «facilitadores Gestalt» en lugar de «terapeutas Gestalt». Francamente, me parece una solución muy ruin. Sobre todo porque «facilitador Gestalt» no es ningún Grado Europeo, mientras que «Counselor Gestalt» sí lo es. Para algunos de mis compañeros este tema es titulitis, etiquetas… Para mí es reconocimiento académico por mi esfuerzo y dedicación a una profesión que amo en profundidad. Es la tranquilidad de poder ejercer con fuerza y plena legitimidad legal.

Quizás en tu profesión pase algo parecido. Algún detalle inexplicable y absurdamente importante que se sale de la lógica y que, sin embargo, cuando empiezas a mirar, cuando te das cuenta, se impone como protagonista indeseado. 

¿Te suena de algo? Si quieres encontrar la manera más coherente para levantar la cabeza y mirar la verdad de frente, las sesiones de terapia gestalt conmigo te interesan. Un abrazo.